Lo que me costó enfermarme

(y no fue la enfermedad)

Estuve enferma casi una semana entera.

Por eso no hubo nuevo episodio de PLR, no estuve activa en redes y mis mails quedaron sin respuesta.

Y no te puedo explicar lo mucho que me molestó volver al ruedo.

No me molestó volver en sí - me encanta mi trabajo y quería volver. Me molestó tener que frenar.

Muy distinto es irte de vacaciones y volver. Esas pausas se planifican (al menos en mi caso): me seteo objetivos realistas y me organizo para volver con foco y claridad.

Cuando te enfermás, perdés el control. No sabés cuándo te vas a recuperar, no sabés cómo te vas a sentir mañana. No tenés certeza de cómo va a ser ese “back to work”.

Entonces me pregunté: ¿qué me costó? ¿Enfermarme o tener que pausar y perder el control?

Sin dudas, lo segundo.

Mi marido me dijo algo que me dejó pensando: “No trabajás en una startup de IA donde si pausás unos días te quedás atrás de la competencia”.

Y tiene razón.

Mi trabajo implica presencia completa: escuchar, acompañar, preguntar, desafiar. Estando enferma, no puedo hacerlo. Pero una breve pausa no debería ser un problema.

No lo fue para mis coachees. Lo fue para mí.

¿Mi conclusión de todo esto?

No puedo cambiar LO que me sucede, sino CÓMO vivo lo que me sucede.

Empecé este texto casi como una entrada de un journal, pero decidí compartírtelo porque quizás también te ayude a #ProvocarLaReflexion.

¿A vos también te cuesta enfermarte y soltar el control? Contame en este mail, me encanta leerlos.

Hasta la próxima,

Vicky

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