- Vicky Blazevic
- Posts
- Pensar de nuevo
Pensar de nuevo
Una reflexión inspirada en "Think again" de Adam Grant
*Texto original publicado en Medium el 15 de Septiembre de 2022.
Tal como dice el título, durante todo el libro, Grant te invita a desafiarte, a hacerte y responderte muchas preguntas. Te motiva a salir de la zona de confort y de aprender a aprender acerca de aquello que no sabés.
El libro habla de tres perfiles de personas cuyas formas de pensar guían sus decisiones, estos son: juez, político y religioso. Cada uno representa diferentes actitudes, ¿cuál te conviene ser? No lo sé, vas a tener que encontrar tu respuesta en el libro…
No te voy a contar todos los detalles, pero sí compartirte reflexiones que creo que vale la pena hacernos y tener en cuenta a la hora de pensar y tomar decisiones.
Uno de los primeros conceptos que menciona en el libro es el de “attachment” y es aquello que no nos permite reconocer cuándo nuestra opinión está errada y tiene sentido repensarla. Grant sugiere que uno de los pasos para pensar mejor es estar abiertos a cambiar de opinión, lo cual no implica no tener creencias u opiniones firmes.
Plantea este proceso de una forma positiva, casi que te invita a equivocarte, nos dice “para destrabar la alegría de estar equivocados, necesitamos desengancharnos” (cita original: “to unlock the joy of being wrong, we need to detach”).
Hay dos formas de lograr ese detachment:
Desvincular el presente del pasado.
Este proceso puede ser incómodo al principio, y a mi al menos muchas veces me llevó a cuestionarme mi autenticidad; pero como dice el autor, mientras puedas contar una historia coherente acerca de cómo llegaste de tu yo pasado a tu yo presente, repensar quién sos es un proceso sano. Es un proceso de autoconocimiento y mejora.
Grant nos desafía y dice “Si al mirar para atrás y mirarte a vos mismo, no decís ‘Wow, qué tonta/tonto que fui hace un año’ entonces probablemente no hayas aprendido mucho durante el último año.”Desvincular tus opiniones de tu identidad.
El autor nos incita diciendo que muchos de nosotros estamos acostumbrados a definirnos según nuestras creencias, ideas e ideologías. Esto puede ser un problema cuando no nos permite cambiar nuestra opinión a medida que el mundo cambia y el conocimiento evoluciona. En esas instancias en las que nuestra opinión se vuelve tan “nuestra y sagrada” podemos no querer cambiar de opinión por el temor a estar equivocados.
¿El take away de ésta sección? Quién somos debería ser cuestión de qué valoramos, no de qué creemos. Nuestros valores son un eje clave de nuestra vida, pueden ser múltiples y diversos, pero basar nuestra identidad en los principios en sí no nos permite seguir abiertos a entender cuál es la mejor forma de vivirlos.
Más avanzado el libro, Grant habla de un fenómeno llamado binary bias, el cual se refiere a la tendencia que tenemos los humanos de buscar claridad al simplificar algo complejo en únicamente dos categorías. ¿Y la sorpresa? Presentar dos extremos no es la solución para motivarte a desafiar tu propia perspectiva, sino que es parte del problema de la polarización de opiniones.
Ahora, ¿cómo nos desafiamos como sociedad a pensar de nuevo? ¿A debatir y mostrar diferentes perspectivas?
Como antídoto a esta polarización el autor nos invita y sugiere: complejizar la información, mostrar el abanico completo de perspectivas sobre un tema específico.
¿Vos también pensabas que simplificar conceptos haría que sea más fácil entenderlos y desafiar nuestro conocimiento? Bueno, no es así, las personas están más inclinadas a pensar de nuevo si se les presentan los temas a través de diferentes ópticas. Grant cita al humorista Robert Benchley quien resume esto diciendo “Hay dos tipos de personas: aquellos que dividen el mundo en dos tipos de personas, y aquellos que no.”
Esta sección del libro me llevó a pensar que lo simple no siempre es mejor ni correcto, la vida probablemente te lo haya demostrado, pero muchas veces, lo complejo y difícil es correcto. Ahora, ¿por qué es así? No lo sé, me animo a pensar que si transitar esta vida no fuese desafiante, le quitaría un poco la magia al disfrute de aprender de los errores y de descubrir aquello que ni sabíamos que pensaríamos o viviríamos. ✨
Pero para ponerlo en práctica, ¿cómo podemos impulsar el concepto de “pensarlo otra vez”? A través de culturas de aprendizaje que nos inviten a mantenernos curiosos… es responsabilidad de todos nosotros potenciar y desarrollar ambientes que combinen seguridad emocional, para que todos sintamos que podemos opinar, repensar, equivocarnos y por ende aprender.
Generando un clima de respeto, confianza y apertura en el cual las personas puedan compartir sus preocupaciones y sugerencias sin miedo a represalias. Aprendiendo y errando, con confianza.
Esto suena muy lindo pero en el día a día puede resultar mucho más difícil de lo que nos imaginamos. Estoy segura de que si todos pudiéramos hacer el ejercicio de pausar, tomar perspectiva y pensar en el otro antes de hablar, probablemente contribuiríamos a desarrollar entornos donde equivocarnos no sea un problema, sino como dice Bad Bunny en su canción “Ojitos lindos”: “Aquí no existe el pecado. Y equivocarse es bonito. Los errore’ son placere’.”
Si hay algo que este libro me hizo pensar de nuevo es en todos aquellos errores que cometí en la vida, aquellas decisiones que pensaría que no repetiría pero, si no las hubiese tomado, ¿cómo habría podido conocerme más y disfrutar la magia de aprender?
Grant es psicólogo organizacional y uno de los investigadores y autores de management más reconocidos, sin dudas en algún momento del libro iba a hablar acerca del trabajo y de cómo impacta nuestras vidas. Debo decir que me encantó la forma en la cual aborda el hecho de que el trabajo ocupa mucho tiempo de nuestra vida, pero no por eso debe definirnos. Uf, algo que a mí por un tiempo me costó mucho mucho entender.
Durante muchos años me consideré Vicky xx de xx, incluso me presentaba así, no sólo en reuniones laborales sino también en encuentros personales. En un momento pensé que era la pasión y amor por lo que hacía. No fue hasta que tuve una fuerte crisis profesional para la cual necesité (y agradezco haber necesitado) una serie de conversaciones y procesos intensos, para darme cuenta de que mi identidad era mucho más que mi rol, dónde trabajaba o qué sabía hacer. De alguna manera había enfrascado mi “quien soy” en la firma de email o lo que aparece en mi LinkedIn y hoy, con mucha alegría puedo decir que somos muchos más que nuestro CV.
A este fenómeno, Grant lo llama “identity foreclosure” y se refiere a aquello que le sucede a las personas cuando piensan que saben quiénes son, pero todavía no han explorado todas sus opciones. Ese identity foreclosure muchas veces sucede porque no nos dimos el tiempo ni generamos las oportunidades para preguntarnos, y no frenamos a pensar que nuestro yo del futuro todavía no existe y que nuestros intereses y habilidades pueden evolucionar con el tiempo. De alguna manera, el autor nos invita a pensar en vivir más y soltar “ser aquello que imaginamos ser”.
Adam (sí, ya casi lo considero mi amigo) toca muchos temas más a lo largo del libro, desde la crianza hasta las relaciones de pareja. Habla de política y religión, cuenta casos y ejemplos que te dejan boquiabiertos, como por ejemplo el de un músico negro que logra convertir a muchos miembros del Ku Klux Klan iniciando conversaciones con una pregunta: “¿Cómo puedes odiarme si ni me conoces?”. Dejé varios de estos temas y anécdotas afuera porque mi objetivo de este post (que no llega a ser un resumen) es justamente invitarte a leer el libro y animarte a pensar de nuevo.
Si hay algo que aprendí leyéndolo es que no perdemos nada en hacernos más preguntas, de hecho es muy probable que aprendamos algo nuevo, enriquezcamos nuestra toma de decisiones, cambiemos nuestra forma de pensar o reafirmemos nuestras ideas. Cualquiera que sea el resultado, sin dudas es un paso más hacia conocernos y construir un mundo un poco más reflexivo. ✨