¿Querés un lugar en la mesa chica?

Entonces, preparate para construirla primero.

Hoy en día, muchos aspiramos a formar parte de los círculos de toma de decisiones—lo que llamamos "la mesa chica". Pero aprendí una verdad fundamental: si queres un lugar en la mesa chica, primero tenés que estar dispuesto a construir la mesa.

¿A qué me refiero?

A que no se te caiga ningún anillo. Tu rol determina tus responsabilidades en papel, pero más de una vez te va a tocar hacer cosas que "no te corresponden". Y créeme, hacerlas igual te va a impulsar a seguir creciendo. 🚀

La realidad del crecimiento profesional

Los que llegan a posiciones de liderazgo no son necesariamente los que se limitaron a cumplir con su job description. Son aquellos que:

  • Vieron un problema y lo resolvieron sin que nadie se los pidiera

  • Levantaron la mano cuando consideraban que las cosas se podían hacer de otra manera

  • Se pusieron el equipo al hombro cuando era necesario, sin importar la jerarquía

  • Construyeron valor antes de exigirlo para sí mismos

Mi experiencia personal

Durante mis primeros años en una startup, presencié algo que me marcó mucho. Vi cómo uno de los fundadores de la compañía, que en ese momento tenía +100 empleados (hoy son más de 1.000 en toda LATAM), se agachó para levantar un papel que se había caído al piso antes de un evento con clientes.

Este mismo fundador me encontró una vez armando paquetes de welcome kits para un evento junto con mi equipo y me preguntó:

"Vicky, ¿esta es la mejor forma de invertir tu tiempo y el de tu equipo?
¿Podemos pagarle a alguien que lo haga?"

Esa pregunta me hizo reflexionar sobre un aspecto crucial del liderazgo: encontrar el balance. Porque construir la mesa no significa hacer absolutamente todo vos, sino entender cuándo toca hacer y cuándo toca delegar.

El arte del balance en el liderazgo

La paradoja es que para conseguir un lugar en "la mesa" necesitas aprender a:

  • Encontrar el equilibrio entre hacer y no hacer: saber cuándo ensuciarte las manos y cuándo delegar.

  • Pedir perdón y no permiso: tomar iniciativa cuando ves una oportunidad, sin esperar validación.

  • Aprender de los errores: equivocarte, levantarte y saber reconocer cuándo la erramos.

  • Crear valor estratégico: distinguir dónde tu tiempo genera mayor impacto e invertir su tiempo y foco en eso.

Todo esto es parte fundamental de encontrar tu lugar en la "mesa chica" con los líderes.

Consejos para ganarte tu lugar en la mesa

Después de años observando y aprendiendo, estos son algunos consejos que quizás te sirvan para ganarte tu lugar:

  1. Desarrolla una visión global: no te enfoques solo en tu área, trata de entender cómo tu equipo encaja en el panorama completo del negocio.

  2. Cultiva pensamiento crítico: ofrecé soluciones, no solo señales problemas.

  3. Establece relaciones auténticas: las conexiones genuinas (con personas en todos los niveles) te va a permitir tener mucha mejor perspectiva.

  4. Convertite en un amplificador: destaca y reconoce el trabajo de otros - no sólo de tu equipo - para generar mayor sinergía entre áreas.

  5. Aprende los códigos implícitos: cada organización tiene lenguajes y dinámicas no escritas, entenderlas es clave para poder crecer.

La verdadera construcción de la mesa implica una mezcla sutil de humildad para hacer lo que sea necesario y confianza en tus habilidades para maximizar tu impacto.

¿Estás esperando una invitación a "la mesa chica" o estás invirtiendo tu tiempo en construirla?

¿Te resultó útil este mail? Respondé con tus pensamientos o experiencias, ¡me encantaría leerte!

Si conocés a alguien que podría beneficiarse de estos consejos, reenviale este email.

Nos leemos pronto,

Vicky